domingo, 5 de febrero de 2012

Todo el mundo dice que lo que nos hace humanos es el hecho de tener sentimientos, que es necesario sonreír, sentir, llorar, gritar. 

Todos dicen eso, pero nadie te dice nunca que quizás, esa capacidad de sentir todo eso con mucha más fuerza, puede llegar a matarte.

Mientras ella se encontraba sentada en la terraza observando las pocas estrellas que se podían ver se le vino a la cabeza una imagen que hizo que volviese ese sentimiento de culpabilidad y tristeza que tendría por toda su vida.
Recordó aquella conversación que tuvo con él, esa tarde de Febrero, sentados en el banco a la salida del colegio.
¿Qué harías si estuvieses sufriendo Bullying? ¿Cómo serías capaz de enfrentarte a eso, fingir que tu vida sigue como antes y que nadie te está haciendo daño?
Ella le miró extrañada, no entendía a que venía esa pregunta. Levantó la mirada y pudo ver como él estaba esperando, quizás, una respuesta que pudiese resolver su duda, pero ella no la tenía.
Estuvo pensando una respuesta y como no se le ocurría nada dijo lo que le habían repetido tantas veces en clase.

-Lo mejor en esos casos es intentar no responder a los insultos y decírselo  a un adulto

Tras decir esto cambió de tema, no le gustaba hablar de esto, le daba demasiada pena.
Los días fueron pasando y cada vez le veía menos, hasta que llegó el día en el que lo único que encontró de él fue una nota que dejó en su cuaderno.


Ahora al volver a leer aquella carta se da cuenta de que fue una tonta al no ver las evidencias de lo que le pasaba a su amigo. Se siente tonta por no haberse fijado en que a su amigo cada vez le costaba más mostrar una sonrisa. Se siente tonta por no haber hecho nada para ayudarle.
Porque ahora daría todo por poder volver  a aquellos días en el que todo era normal y especialmente a aquellos días en el que él estaba a su lado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario