De pequeños todo es más fácil, no tenías preocupaciones, ni problemas e incluso tu mayor miedo eran los monstruos que tenías debajo de la cama y por si fuera poco las decisiones más difíciles de tomar las resolvías con un simple pinto pinto gorgorito.
Pero cuando creces todo eso cambia. Te vas separando de los amigos que tenías y pasas de tener diez amigos a tener dos o tres. Te das cuenta de lo que significan las preocupaciones y problemas. Los errores ya no se arreglan con un simple perdón.
La vida se hace más dura, más pesada. Las responsabilidades van creciendo y te das cuenta de que todo no era como tú pensabas, ya no ves de una forma tan positiva ser mayor.
Cumplir tus sueños ya no es tan fácil e incluso a veces te planteas la posibilidad de dejarlos atrás.
Empezamos a fijarnos más en la opinión de la sociedad y ya no es tan sencillo ser nosotros mismos. Con el tiempo, gracias a las peleas, meteduras de pata o decepciones, nos volvemos más duros, más resistentes a las heridas y vamos aprendiendo a frenar los errores. Pero, hay algo que nunca se podrá evitar y es el miedo. No podemos evitar esa sensación que tenemos que todo va a salir mal, y por eso muchas veces no nos arriesgamos. Pero la verdad es que si no te arriesgas saldrás perdiendo, ya que nunca sabes lo que te va a deparar el destino. Por eso arriesga, sin miedo y sin preocupaciones.
La vida se hace más dura, más pesada. Las responsabilidades van creciendo y te das cuenta de que todo no era como tú pensabas, ya no ves de una forma tan positiva ser mayor.
Cumplir tus sueños ya no es tan fácil e incluso a veces te planteas la posibilidad de dejarlos atrás.
Empezamos a fijarnos más en la opinión de la sociedad y ya no es tan sencillo ser nosotros mismos. Con el tiempo, gracias a las peleas, meteduras de pata o decepciones, nos volvemos más duros, más resistentes a las heridas y vamos aprendiendo a frenar los errores. Pero, hay algo que nunca se podrá evitar y es el miedo. No podemos evitar esa sensación que tenemos que todo va a salir mal, y por eso muchas veces no nos arriesgamos. Pero la verdad es que si no te arriesgas saldrás perdiendo, ya que nunca sabes lo que te va a deparar el destino. Por eso arriesga, sin miedo y sin preocupaciones.
A pesar de todo lo que he dicho crecer también tiene su parte buena. Somos más libres, más independientes. Podemos hacer aquellas cosas que siempre quisimos. Como tener nuestro primer coche, ir al instituto.
Hay que aprender a ser mayores, porque puede parecer difícil pero no es imposible.
Hay que aprender a ser mayores, porque puede parecer difícil pero no es imposible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario