sábado, 26 de noviembre de 2011

No compliques las cosas

Todo empezó con un hombre intentando colgar un cuadro. Pero cuando tiene el tornillo y está decidido a colgarlo se da cuenta que no tiene un martillo. Su vecino tiene uno así que va a pedírselo y cuando está bajando las escaleras empieza a pensar: "¿Y si no quiere prestármelo? Ayer cuando me lo encontré me saludó con prisa, sin siquiera mirarme, pero... ¿Y si la prisa es una tapadera para ocultar que le caigo mal?Yo no le he hecho nada ¿Como se puede atrever a no prestar algo a un vecino por esa tontería? Pues que no se crea que dependo de él solo por que tiene un martillo, se lo puedo pedir a cualquier otra persona." Mientras pensaba todo esto, el hombre ya había llegado a la casa del vecino, cuando abrió la puerta, sin dejar que el vecino dijese nada el hombre gritó: "Que sepas que no necesito tú martillo, hay muchos más además del tuyo"
Tras decir esto el hombre subió las escaleras sin esperar a que el ahora sorprendido vecino contestase.


Os preguntaréis ¿Para que cuenta esta historia? Pues es para intentar explicar que intentamos hacer más complicada la vida de lo que ya lo es y que no todo es lo que pensamos. A veces nos cuesta decir lo que pensamos sin haber analizado unas cuantas veces las posibles respuestas que nos pueden dar. Otras veces analizamos la mirada de una persona y pensamos que se están riendo de nosotros o que no les caemos bien, cuando  en realidad estaban pensando en lo que iban a hacer por la tarde o algo parecido.
Es mejor si dejas de guiarte por lo que piensen los demás y empieces a decidir por ti mismo/a, aunque a veces parezca difícil.

1 comentario:

  1. La eterna manía que tenemos todos de darle veinte mil vueltas a las cosas para luego crearnos una idea totalmente equivocada de la realidad. Me ha gustado mucho esta entrada, Clara.

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